A cuestas llevo mi casa.
Camino sin tener patas.
Por donde mi cuerpo pasa
queda un hilillo de plata.
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| El caracol |
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Adentro no hay quien me alcance
y si salgo sufro un percance.
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| El pez |
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Con su cola inmensa,
vestido de gris,
busca tu despensa
en cualquier país.
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| El ratón |
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Duermo en una cama
que jamás se arruga.
De todas las hierbas,
prefiero la lechuga.
Tengo orejas largas
y una cola diminuta.
Si echamos una carrera,
gano sin disputa.
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| El conejo |
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Hay ocho que están en pie,
dos a punto de aferrarse
y dos ojos desafiando.
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| El cangrejo |
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Mi inicial está en curva pero no en carretera
y mi segunda letra se encuentra en exquisito.
En rechoncho y no obeso encontrarás mi tercera.
Doméstico y paciente, me sirvo del detrito
para hacer las delicias del mundo entero.
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| El cerdo |
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No vuela muy alto pero es presumido.
Calza espuelas, mira con ojos feroces.
Soberbio y distante, pésimo marido,
se levanta pronto, grita a dos voces.
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| El gallo |
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