Caballo de regalo, tenlo por bueno aunque sea malo.
Cabeza calva, peinada antes del alba.
Cacarear y no poner huevos no es nada bueno.
Cada campana suena según el metal del que está hecha.
Cada cual hable de aquello que sabe, y de lo demás que calle.
Cada cual es dueño de su miedo.
Cada día es maestro del anterior y discípulo del siguiente.
Cada día que amanece el número de tontos crece.
Cada hombre lleva un loco dentro, y cada mujer un ciento.
Cada quien, con su cada cual.
Caer para levantarse, no es caer.
Cada uno sabe donde le aprieta el zapato.
Caldo de gallina, a los muertos resucita.
Calores, dolores y amores, matan a los hombres.
Calla, haz, y con la tuya te saldrás.
Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente.
Cambiar de opinión es de sabios.
Camina como viejo y llegarás como joven.
Canas y dientes, son accidentes; arrastrar los pies, eso sí es vejez.
Cantando y cantando, las penas se van aliviando.
Caras vemos, corazones no sabemos.
Caro me lo dan y caro lo vendo.
Casa sin mujer y barco sin timón, lo mismo son.
Cien ratones a un gato, le dan un mal rato.
Come poco y cena más, duerme en alto y vivirás.
Como el perro del hortelano, ni come ni deja comer.
Como estará el infierno para que el diablo dé limosna.
Compañía no engañosa, yo y mi sombra.
Con el ingrato, no tengas trato.
Con la tripa vacía, no hay alegría.
Con las glorias se olvidan las memorias.
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